La figura de Ptahhotep (siglo XXV a.C.), situada tan temprano en la historia del pensamiento humano, no puede encuadrarse directamente en la controversia moderna entre positivismo jurídico e iusnaturalismo, ya que estos marcos teóricos aparecen muchos siglos después, en contextos filosófico-jurídicos grecorromanos y modernos. Sin embargo, podemos realizar una aproximación analógica a partir de su concepción del orden, la justicia y el papel del derecho, contrastándola con los ejes de esta disputa.
⚖️ Recordatorio breve: ¿qué enfrenta el positivismo jurídico y el iusnaturalismo?
Positivismo jurídico: la validez del derecho se basa en su procedencia formal (emanación legítima de una autoridad reconocida) y no en su contenido moral. Lo justo es lo legal. La moral es externa al derecho. Hans Kelsen o H.L.A. Hart son referentes modernos.
Iusnaturalismo: existe un derecho natural, basado en la razón, la naturaleza humana o una fuente trascendente, que precede y fundamenta al derecho positivo. Una ley injusta no es verdadera ley (lex iniusta non est lex, diría Santo Tomás). Aquí caben autores como Cicerón, Tomás de Aquino o Hugo Grocio, y más cerca del presente, Finnis o Spaemann.
🏛️ La cosmovisión jurídica de Ptahhotep
Ptahhotep no habla de "derecho" en el sentido romano, pero su idea de justicia está profundamente arraigada en la noción de Maat, un principio que une orden cósmico, moralidad, verdad y justicia. Las leyes, los comportamientos, los juicios y las decisiones deben estar conformes a Maat. Veamos las consecuencias de esto.
1. Primacía del orden moral y cósmico sobre la mera legalidad
Para Ptahhotep, lo justo no depende de la voluntad del faraón ni de una norma positiva escrita, sino de si esa acción o decisión está en armonía con Maat. De hecho, los jueces del Antiguo Egipto eran llamados “sacerdotes de Maat”, y se les exigía aplicar justicia más allá de la letra, conforme a un principio superior.
Esto es análogo al iusnaturalismo: hay un criterio previo al derecho positivo que evalúa su legitimidad.
“La justicia es grande y duradera, y ha sido desde el tiempo de
Ra (el dios creador).”
(Máxima XXIII)
Aquí se sugiere que la justicia no es producto humano, sino algo anterior, eterno y objetivo, lo cual es esencialmente una tesis iusnaturalista.
2. El gobernante no está por encima de la justicia
Aunque el faraón es visto como representante de los dioses, incluso él debe regirse por Maat. Esto implica un límite moral y trascendente al poder político y a la legislación arbitraria.
En contraposición con el positivismo, que acepta como derecho cualquier norma emanada formalmente, Ptahhotep se alinea con la idea de que la autoridad debe actuar conforme a un orden superior.
📜 Analogía con iusnaturalismo tradicional
Elemento |
Ptahhotep |
Iusnaturalismo |
Fuente de justicia |
Maat (orden moral y cósmico) |
Naturaleza, razón, o Dios |
Papel del derecho positivo |
Debe ajustarse a Maat |
Debe ajustarse al derecho natural |
Juicio del gobernante |
No es absoluto |
Limitado por la ley natural |
Valor moral de la ley |
Central, constitutivo |
Central, constitutivo |
Derecho sin justicia |
Incongruente con Maat |
Lex iniusta non est lex |
❌ Lejanía respecto al positivismo
El positivismo implica una concepción del derecho autónoma respecto de la moral. No hay nada en Ptahhotep que permita pensar esto. Su visión es sacral y ética al mismo tiempo. Una ley que no respete el principio moral de Maat no solo es injusta: rompe el equilibrio del mundo, trastorna la sociedad y pone en peligro incluso la eternidad del alma.
“La lengua del hombre es su espada; cuida lo que dices, porque una palabra injusta puede destruir una ciudad.”
Esta frase no hace referencia a transgresiones “legales”, sino a transgresiones morales con consecuencias públicas.
🧭 Conclusión
Ptahhotep estaría inequívocamente más cerca del iusnaturalismo que del positivismo jurídico. No en su formulación escolástica o racionalista, pero sí en lo esencial: existe un orden justo, anterior y superior a la voluntad humana, que da medida al derecho positivo.
Su pensamiento recuerda, desde los albores de la civilización, que la justicia no puede desligarse del alma, del orden natural o del principio moral, y que la autoridad, para ser legítima, debe someterse a ese orden.
En un mundo que hoy tiende a disolver toda trascendencia en nombre del procedimiento y la técnica, Ptahhotep ofrece un testimonio arcaico pero profundamente actual sobre la necesidad de que el derecho sirva a la justicia y no al revés.
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